Los bigotes de un gato no son sólo un adorno o un indicador de su estado de ánimo, aunque se puede saber mucho por su posición.
Su nombre científico es vibrisas, y son un órgano del tacto complejo y muy sensible, informa .
Cada bigote está conectado a cientos de terminaciones nerviosas, que envían al cerebro la información más precisa sobre las más leves fluctuaciones del aire, el tamaño de los objetos e incluso la temperatura. Privar a un gato de sus bigotes es como poner guantes muy gruesos a un ser humano, vendarle los ojos y enviarle a una habitación desconocida llena de muebles.
El animal pierde la capacidad de juzgar con precisión la anchura de los pasillos, lo que le provoca inseguridad y atascos frecuentes. El animal tiene dificultades para navegar en la oscuridad, ya que las vibrisas le ayudan a «sentir» el espacio sin tocar físicamente los objetos.
Un mito común es que un gato sin bigotes pierde completamente el equilibrio. Esto no es del todo cierto. El responsable del equilibrio es el aparato vestibular, situado en el oído interno.
Sin embargo, las vibrisas del hocico y, menos conocidas, de la parte posterior de las patas delanteras ayudan a evaluar la superficie que pisa y la posición del cuerpo en el espacio con respecto al suelo, lo que indirectamente también afecta a la coordinación. Lo más triste es que los bigotes pueden dañarse no sólo con las tijeras de un niño curioso, sino también por causas domésticas.
Un aire demasiado seco en el piso en invierno, cuencos de plástico de baja calidad, en los que el gato tiene que golpearse los bigotes al comer y beber, pueden provocar su fragilidad y pérdida. Los expertos aconsejan utilizar cuencos anchos y poco profundos para la alimentación, a fin de minimizar el contacto de los bigotes con las paredes.
Si encuentras uno o dos bigotes caídos en el suelo, no te alarmes. Las vibrisas, como el pelo normal, tienen un ciclo vital y se renuevan periódicamente.
Preocúpese si los bigotes se caen en masa, tienen un aspecto apagado o si el gato se los muerde activamente. Esto puede indicar problemas cutáneos, alergias o estrés grave, y es necesario el asesoramiento de un veterinario.
Lo principal es recordar que un gato necesita bigotes. Son su herramienta de navegación más importante. Nunca deben recortarse, cortarse o arrancarse bajo ninguna circunstancia.
No hace daño, pero le quita parte del mundo al animal, haciéndolo menos claro y comprensible. Deja que sus bigotes sobresalgan libremente en distintas direcciones, atrapando las corrientes de aire y las historias que arrastra el viento.
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