Tienes prisa, acortas la ruta y jaleas a tu mascota con un «no olisquees, vamos».
Para un perro, es como si le llevaran por una galería de arte con los ojos vendados, según un corresponsal de .
Un paseo sin la oportunidad de olfatear a fondo placas, postes y hierba le priva de su principal canal de información sobre el mundo, creando un estado de inanición sensorial. El olfato de un perro no es sólo un sentido, es una forma principal de conocer la realidad, su «red social».
A través de los olores, aprende quién ha pasado por aquí antes que ella, de qué sexo, edad, estatus e incluso estado de ánimo. Cada «entrada» de este tipo en el feed olfativo le proporciona una gran cantidad de datos para analizar, lo que mantiene su cerebro alerta.
Al privar al perro de esta lectura, lo condenamos al aburrimiento y la frustración. El cerebro inutilizado busca una salida, que a menudo se manifiesta en un comportamiento disruptivo en casa: ladrar sin motivo, morder cosas, escarbar en el suelo.
La fatiga física de caminar rápido no compensa la fatiga mental de analizar olores complejos. Los cinólogos recomiendan encarecidamente dedicar tiempo en cada paseo exclusivamente a las «cosas del perro».
Mientras tu mascota estudia alegremente la historia del patio de las últimas 24 horas, tú puedes limitarte a contemplar lo que te rodea. Estos diez o quince minutos son más importantes para su psique que un kilómetro de marcha rápida con correa.
La variedad de rutas también es fundamental. Los barrios nuevos, los parques y los senderos forestales proporcionan una «fuente de noticias» incomparablemente más rica y fresca que el terreno familiar de casa.
Es como pasar de un periódico en blanco y negro a una revista brillante en color con multitud de secciones nuevas. Respetando esta necesidad, tendemos un puente hacia su mundo.
El paseo no se convierte en una discusión forzada, sino en una aventura compartida en la que cada uno tiene un papel: él es el detective principal y tú eres el acompañante, que vela por la seguridad de la investigación. Esto confiere al ritual del paseo un significado profundo tanto para el animal como para el ser humano.
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