Las verduras y hierbas que se guardan en el frigorífico se enfrentan a menudo a una cruel disyuntiva: o se secan o empiezan a pudrirse por exceso de humedad.
Un vaso normal con agua colocado en el estante para las verduras puede salvar la situación, informa el corresponsal de .
Funciona como un regulador natural del clima, creando una humedad óptima alrededor de los productos perecederos. El agua que se evapora satura suavemente el aire a su alrededor, evitando que las lechugas de hoja, las espinacas o las cebollas verdes pierdan su turgencia y se marchiten.
A diferencia del almacenamiento en una bolsa hermética, no hay riesgo de condensación y el consiguiente moho. Este método es especialmente bueno para el perejil, el eneldo y el cilantro, que pierden su aspecto en cuestión de horas en el aire seco del frigorífico.
Enseñado por la amarga experiencia de tirar verduras marchitas, ahora siempre mantiene un vaso pequeño lleno hasta tres cuartas partes en el estante inferior del frigorífico. Cerca, en una bolsa o recipiente abierto con tapa suelta, guarda todas las hierbas y verduras frescas. El resultado es obvio: incluso después de una semana, las hierbas parecen recién traídas del mercado.
Es importante no colocar el vaso cerca de los alimentos, para que las gotas de agua no caigan directamente sobre ellos. Basta con una simple vecindad en el mismo estante.
Es mejor cambiar el agua cada pocos días para mantenerla fresca. Este método no requiere recipientes especiales de hidrogel ni costosos sistemas de ventilación, es ingenioso por su sencillez.
Nos recuerda que las soluciones más eficaces suelen estar en observar los procesos naturales y adaptarlos a la vida cotidiana. La evaporación controlada es el ayudante invisible que mantiene nuestros alimentos frescos, crujientes y llenos de vitaminas sin costes innecesarios ni manipulaciones complejas.
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