Consejos útiles y hacks de vida para todos Más consejos Por qué un gato necesita bigotes en las patas: un sistema de navegación oculto del que apenas se habla

Por qué un gato necesita bigotes en las patas: un sistema de navegación oculto del que apenas se habla

Todo el mundo admira los bigotes del hocico de un gato, su función para medir la anchura de los pasos y cazar es conocida por muchos.

Pero poca gente se fija en los mismos pelos tiesos y salientes de la parte posterior de las patas delanteras, justo encima de las almohadillas, informa .

No se trata de un defecto del pelaje, sino de una herramienta sensorial crucial sin la cual la gracia de un gato estaría incompleta. Estas diminutas antenas cumplen varias funciones virtuosas.

Durante el salto y el aterrizaje, hacen contacto con la superficie y dan al cerebro la última microcorrección sobre la posición de la pata en relación con el suelo, proporcionando una precisión y un silencio fenomenales. En contacto con la presa, las vibrisas de las patas ayudan a evaluar si el roedor capturado sigue vivo y a controlar sus mínimos movimientos, incluso cuando el gato mira hacia otro lado.

Se trata de un sistema de rastreo en tiempo real y a corta distancia. El daño o la pérdida de estas vibrisas supone una grave pérdida para el animal.

El gato puede empezar a saltar con inseguridad, calcular mal la distancia, especialmente en la oscuridad. Esto es comparable a que un piloto pierda algunas de las lecturas del panel de instrumentos al aterrizar en la niebla.

Los peluqueros con experiencia saben que cortar estos pelos está absolutamente prohibido. Por desgracia, los peluqueros inexpertos a veces privan a una mascota de este importante órgano sensorial en su búsqueda de unas patas perfectamente lisas, lo que puede provocar desorientación temporal y estrés.

Observar a un gato bajar una valla alta en total oscuridad revela el funcionamiento de este sistema. No mira debajo de sus patas, y sus extremidades parecen encontrar los salientes más pequeños por sí solas, gracias en parte a los pelos táctiles que escanean la superficie.

Un dueño puede descubrir accidentalmente estos bigotes cuando el gato se frota la mano o la manta con las patas delanteras. En ese momento, el gato no sólo suelta sus garras y marca el territorio con sus glándulas odoríferas, sino que también activa sus sensores para obtener la información táctil más completa sobre el objeto.

El respeto por la delicada estructura del cuerpo de un gato empieza por detalles como éste. Si nota una vibrisa rota en la pata de su gato, no se preocupe: se caerá y volverá a crecer. Lo principal es darse cuenta de lo complejo y preciso que es este mecanismo vivo, diseñado para un movimiento perfecto en el espacio tridimensional.

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