El espejo por la mañana no sólo muestra tu reflejo, sino también un honesto recuento de la cena de anoche, de la que puede que ya te hayas olvidado.
Hinchazón, erupciones repentinas, color apagado o descamación: no se trata sólo de defectos cosméticos, sino de mensajes codificados del cuerpo que indican que su equilibrio interno está alterado, informa el corresponsal de .
La piel, que es nuestro mayor órgano excretor, asume la función de pararrayos cuando el hígado o los intestinos no dan abasto. La intolerancia alimentaria o los excesos banales con el azúcar y los productos refinados se manifiestan a menudo en el rostro en forma de inflamaciones localizadas que se disfrazan de acné adolescente.
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A diferencia de las erupciones hormonales, estas «señales» aparecen más a menudo de forma brusca, unas horas o a la mañana siguiente de la provocación alimentaria, y se localizan en determinadas zonas, como la barbilla o las mejillas. Se trata de un intento del organismo de eliminar lo que los filtros internos no han podido soportar.
La deshidratación, que a menudo confundimos con la piel seca, no sólo se manifiesta por descamación, sino también por una extraña laxitud y pérdida de turgencia, aunque la piel puede ser incluso grasa al tacto. Esta afección es un grito directo de auxilio, un indicio de que no bebes suficiente agua o abusas del café y el alcohol, que funcionan como diuréticos.
Una crema cara en esta situación sólo será un camuflaje temporal, no una solución. Los nutricionistas y los dermatólogos trabajan cada vez más en tándem, porque cada vez es menos probable que el acné o la rosácea del adulto se solucionen sólo con tratamientos externos.
Aconsejan llevar un diario alimentario en paralelo con un diario cutáneo, en el que no sólo se anote lo que se ha comido, sino también cómo ha reaccionado el rostro al cabo de 6, 12, 24 horas. Este minucioso trabajo ayuda a identificar los desencadenantes individuales, que son diferentes para cada persona: para algunos es la leche, para otros el pimentón o el pan con levadura.
El diario de alimentos y piel me reveló una desagradable verdad: mi plato favorito de pasta picante y queso, que yo consideraba un capricho inofensivo, me provocaba sistemáticamente una inflamación subcutánea en el pómulo izquierdo al cabo de exactamente 24 horas. Renunciar a este plato no hizo que mi piel fuera perfecta, pero eliminó uno de los irritantes obvios y predecibles contra los que había luchado en vano con la base de maquillaje.En la búsqueda de una piel resplandeciente, gastamos fortunas en sueros y exfoliantes, olvidando que el producto de belleza más poderoso se fabrica dentro de nuestro cuerpo cada día. Una dieta rica en antioxidantes, grasas saludables y agua limpia funciona como un tratamiento sistémico, con resultados no inmediatos pero sí duraderos.
Es una inversión en los cimientos, no en la escayola. Tu piel nunca mentirá ni ocultará los efectos de la experimentación alimentaria.
Es el comentarista más honesto e imparcial de tu estilo de vida, siempre a la vista. Escuchar sus señales suele ser más útil que seguir los consejos genéricos de las revistas de moda, porque habla un idioma que sólo tu cuerpo puede entender.
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