Usted recuerda qué día es el del dentista de su suegra, planifica el menú semanal para adaptarse a sus alergias y hace mentalmente una lista de regalos para todas las próximas fiestas de sus suegros.
Este trabajo emocional y organizativo invisible rara vez se percibe, pero es el que suele suponer una carga insostenible para uno de los miembros de la pareja, causando agotamiento silencioso y resentimiento, informa .
Los psicólogos lo llaman «carga mental»: la constante planificación en segundo plano y el seguimiento de las necesidades de la familia. Cuando se distribuye de forma desigual, uno se siente un gestor ocupado y el otro un hacedor pasivo.
Pixabay
Esto crea un desequilibrio tóxico, en el que formalmente las responsabilidades pueden ser compartidas, pero la carga de la responsabilidad y la tensión mental constante recae sobre uno solo. Los expertos en estudios de género y familia subrayan que el problema no son las acciones en sí, sino quién tiene en cuenta el conjunto e inicia los procesos.
Es posible lavar los platos a petición, pero no saber cuándo se acaba el detergente y no planear comprarlo. Lo primero es ayudar, lo segundo es asumir una parte de la responsabilidad.
La experiencia personal de muchos, en su mayoría mujeres, es de fatiga crónica por este trabajo invisible. No tiene un principio y un final claros, no puede «hacerse y olvidarse».
Se convierte en un fondo de ansiedad permanente que roba recursos cognitivos, dejando menos energía para la propia vida y, lo que es más importante, para la alegría en las relaciones. Para corregir el desequilibrio, no basta con ayudar en casa, hay que ceder áreas enteras de responsabilidad.
No «dime qué tengo que comprar», sino «hacer la lista de la compra y controlar las existencias es ahora tarea mía durante seis meses». Esto permite a alguien que lo ha tenido todo en la cabeza descargarse de verdad, y a otro darse cuenta de la magnitud del trabajo invisible.
Cuando la carga mental se hace visible y se comparte, se produce un milagro en las relaciones. Las tensiones subyacentes y los agravios mutuos desaparecen.
Los miembros de la pareja empiezan a verse como un verdadero equipo, en el que ambos invierten por igual no sólo física sino también mentalmente. Esta es la base del verdadero respeto y el equilibrio a largo plazo.
Lea también
- Por qué conservar la ternura una vez pasada la pasión: cómo los hábitos cálidos se convierten en el esqueleto del amor duradero
- Qué ocurre cuando dejas de traducir los sentimientos en palabras: cómo la comprensión silenciosa se convierte en el lenguaje de la intimidad más profunda
