La primera pasión con su tormenta se calma, y en su lugar a menudo no llega el vacío, sino algo más estable: la calma, la cálida ternura.
Es la costumbre de arreglarle el cuello, prepararle su café favorito por la mañana, llamarle sólo para oír su voz, según el corresponsal de .
Estos micro-rituales parecen insignificantes, pero son los que mantienen la relación unida como un esqueleto en momentos en los que parece que los sentimientos se han secado. Según los psicólogos, estos hábitos construyen el «capital emocional» de la pareja.
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En momentos de conflicto o enfriamiento, es esta reserva acumulada de amabilidad y atención la que impide que todo se derrumbe por completo. Nos recuerda que tenemos una historia no sólo de pasión, sino también de cuidados cotidianos, y esto es a veces más fuerte que cualquier voto.
Los expertos en relaciones duraderas subrayan que la ternura debe cultivarse conscientemente, sobre todo cuando parece que no hay tiempo ni ocasión para ello. Una caricia ligera al pasar, una postal divertida en el messenger, cinco minutos de conversación antes de irse a la cama: todo esto son inversiones en el mismo capital que te mantendrá caliente cuando fuera haya una ventisca.
Las experiencias personales de parejas que han vivido juntas durante décadas a menudo se reducen a una biblioteca de esos pequeños y cálidos hábitos. No sustituyen a la comunicación profunda ni al crecimiento compartido, pero crean el tejido de la vida cotidiana en el que se entreteje el amor.Y cuando la pasión pasa a un segundo plano, es este mismo tejido el que impide que la relación se desintegre en hilos separados.
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